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viernes, 31 de octubre de 2014

CULTIVO DE HORTALIZAS EN SUELOS PEDREGOSOS

Seguro le ha pasado que al querer instalar un biohuerto urbano en algún espacio libre como patios, bermas, jardines, etc. se ha encontrado con suelos que al ser removidos estaban llenos de piedras e incluso con piedras de construcción. ¿Por qué pasa esto? La respuesta es muy simple, al terminar una construcción les es mas fácil a los contratistas enterrar los desmontes o sobrantes que trasladarlos, al final, el suelo pierde su calidad cultivable pues el cemento y la arena tiende a endurecer el suelo, en esta entrada vamos a enfocarnos en el manejo de suelos llenos de piedras y la adecuada elección de los cultivos a instalar.
 Suelo lleno de piedras

Un buen suelo de cultivo es aquel que está libre de piedras o en caso las tenga sean menores a 1 cm. de diámetro y se encuentren en un porcentaje menor al 5 % del volumen total. ¿Por qué se necesitan suelos libres de piedras para cultivar? Pues, porque las raíces necesitan fijarse al suelo y crecer hacia abajo para poder absorber adecuadamente los nutrientes y el agua, las piedras no tienen nutrientes fácilmente absorbibles y limitan el normal crecimiento de las raíces, además, producen deformaciones en la base de los tallos, los cuales al emerger del suelo tienen que bordear las piedras para buscar la luz y tratar de crecer verticalmente a pesar que no se pueda. Estas deformaciones hacen que la planta sea mas susceptible a quebraduras del tallo y a su posterior muerte. Por otro lado, en cultivos hortícolas de raíz como rabanito, betarraga, zanahoria, etc. se puede observar que en este tipo de suelos desarrollan deformaciones que disminuyen su calidad comercial, esto se debe a que estas raíces también tienden a bordear las piedras para completar su crecimiento siendo prácticamente moldeadas por las piedras mas cercanas.

MEDIDAS DE MANEJO
El principal método de manejo consiste en la limpieza, esto se realiza primero removiendo el suelo hasta una profundidad mínima de 30 cm. con ayuda de un pico o picota de modo que se liberen las piedras que posteriormente serán extraídas con los dientes del rastrillo, el cual dejará las de menor diámetro que no producirán mayor problema en el cultivo. Esta práctica es utilizada en grandes espacios.

En caso el suelo presente una mayor cantidad de piedras de diámetro pequeño (grava) deberá tamizarse con ayuda de una malla la cual separará las piedras. Esta práctica está recomendada en espacios pequeños.

Al retirar el exceso de piedras de un suelo se podrá observar que el nivel (o altura del suelo) disminuye por lo que se debe de incorporar tierra nueva y abonos hasta tener por lo menos una profundidad de suelo removido de 20 – 30 cm. dependiendo del cultivo a sembrar.
Limpieza del terreno, disminución del nivel del suelo

En  suelos con elevada presencia de piedras se debe evitar el cultivo de hortalizas de raíz como rabanitos, betarragas, zanahorias, nabos, etc. pues como ya se comentó anteriormente el producto cosechado tiende a deformarse.

En este tipo de suelos también se debe evitar la siembra de hortalizas con semillas muy pequeñas (lechuga, apio, albahaca, etc.) porque no germinan bien o se secan pues los grandes espacios entre las piedras y el suelo (grandes para las semillas de ese tamaño) no facilitan que esta enraíce bien y se marchite. Para evitar esto se recomienda realizar trasplantes de plantas con 3 – 4 semanas de vida (que posean alrededor de 4 hojas)

El cultivo de hierbas aromáticas y medicinales es una buena opción pues se siembran a través de esquejes (porciones de tallo con hojas) que enraízan muy rápido y porque el producto cosechado son las hojas las cuales no se deforman en su totalidad como sí lo harían los tallos o brotes que emergen del suelo.

Conforme se vayan realizando varias campañas de cultivo (varias siembras) se irá extrayendo el exceso de piedras en cada preparación del suelo, a la vez que se va formando suelo agrícola y se podrá cultivar normalmente, pero de todos modos siempre será necesario que en cada siembra se agregue tierra para elevar el nivel del suelo.
Cultivo de hortalizas en suelo pedregosos, trasplante

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domingo, 7 de septiembre de 2014

LOS ANDENES LIMEÑOS

Al viajar por distintos lugares de la sierra peruana podemos observar los cerros con sus andenes de piedra, donde nuestros antepasados solucionaron el problema de la falta espacio para desarrollar agricultura a través de la modificación de las condiciones empinadas con la  construcción de “gradas o escalones” a lo largo de las laderas. Los andenes vienen a ser terrazas construidas en las laderas de los cerros y sostenidas por muros de piedra, lo que asegura que la tierra no se desmorone y permita el cultivo de todo tipo de plantas.
 Cultivo de hortalizas en andenes - Puente Piedra

Esta técnica permite el cultivo en lugares donde es difícil que las plantas puedan crecer y establecerse pues en las laderas de cerros empinados hay problemas de erosión del suelo, es decir, el agua de riego produciría que el suelo se desmorone dejando al descubierto las raíces ó enterrando las plantas ubicadas en las partes inferiores, por ello, también es muy útil para evitar “huaycos” o deslizamientos de tierra y piedras durante las épocas de lluvia. Otra ventaja de esta técnica es que se aprovecha al máximo la iluminación evitando la competencia entre plantas, pues las plantas que crecen en las terrazas superiores no producen sombra a las plantas de las terrazas inferiores.
Corte transversal de un anden de la sierra

Al visitar distintos lugares dentro de Lima he podido encontrar andenes, los cuales fueron construidos por personas naturales de la Sierra, los cuales aplicaron, en estas condiciones, la misma técnica que aprendieron de sus padres o abuelos. Como saben, la ciudad de Lima se encuentra bordeada por el este de una cadena de cerros donde la gente se ha establecido para vivir, uno podría pensar que aquí no podría hacerse agricultura, sin embargo, la sabiduría de nuestros antepasados nos dice lo contrario, pues las plantas crecen muy bien llegando a obtenerse abundante cosechas.
Cultivos asociados en andenes - Villa María del Triunfo

Recomendaciones para la instalación y uso de andenes en Lima
ü  Antes de instalar los andenes se debe evaluar el material del suelo, pues un terreno muy arenoso facilitaría los deslizamientos, en cambio, un suelo muy pedregoso costaría mayor esfuerzo. He observado que en una buena parte de cerros el material predominante es la arena gruesa (de la que se usa en la construcción), este suelo no es bueno para la agricultura porque se endurece al secarse y no permite el desarrollo de raíces; lo que se debe hacer es, una vez construidos los andenes, reemplazarlo por suelo cultivable.
ü  El material de los muros laterales puede ser a base de piedras con ángulos, evitando las redondeadas porque no encajarían adecuadamente, además la altura los muros puede ser entre 1 – 1.5 metros y el ancho de la terraza puede variar entre 1.5 – 2.5 metros, dependiendo de lo empinado del cerro.
ü  El suelo cultivable lo podemos obtener de la mezcla de tierra, compost y paja picada, todos en las mismas proporciones o volúmenes. La tierra favorecerá la presencia de microorganismos, el compost permitirá la absorción de agua y la fertilidad del suelo, y la paja picada evitará el endurecimiento del suelo y la retención de humedad.
ü  En la sierra el riego de los andenes se hace a través de la lluvia, en cambio, en Lima como hay ausencia de lluvias intensas, se debe regar con mangueras o baldes, sobretodo en el verano, pues en el invierno la humedad, en forma de neblina, que asciende del mar choca con los cerros y se vuelve a convertir en agua, sirviendo para humedecer los suelos de las terrazas. Se recomienda el uso de surcos para favorecer el riego y también el uso de coberturas vegetales en el verano para evitar que la desecación rápida del suelo.
ü  Casi todos los cultivos prosperan muy bien con esta técnica, desde hortalizas hasta frutales, sin embargo para un mejor crecimiento y evitar la competencia entre cultivos se recomienda que los frutales (plátano, naranjo, etc.) se siembren en las terrazas bajas, las hortalizas de hoja (lechuga, acelga, perejil, etc.) en las terrazas medias y las que producen frutos (rocoto, tomate, etc.) en las superiores.